Más de 300 personas exigen en Sevilla una solución política que ponga fin al conflicto saharaui
Octubre 8, 2008
<!– @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } –>El I Encuentro Internacional de Solidaridad con el Sáhara, celebrado los días 3, 4 y 5 de octubre, reunió en Sevilla a más de 300 personas para exigir una solución política que ponga fin a las más de tres décadas de ocupación marroquí sobre el Sáhara Occidental y reconozca el derecho inalienable del pueblo saharaui a tener su propio estado.
Las jornadas, organizadas por la Asociación Hispano Saharaui Resistencia-Sumud y el Consejo Español para la Defensa de la Solidaridad y la Paz (Cedespaz) en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla, contaron con la participación de un total de 35 ponentes, y la asistencia de representantes de 7 partidos políticos y 73 organizaciones, procedentes de 13 provincias de España y de distintos países como Sáhara Occidental, Portugal, Venezuela, Marruecos, Italia y Japón.
A lo largo del fin de semana se analizó de manera exhaustiva los aspectos jurídicos que sustentan el derecho del pueblo saharaui a tener un país y la ilegalidad de la ocupación marroquí y del expolio de los recursos naturales del Sáhara Occidental por parte de la potencia ocupante.
Las violaciones de Derechos Humanos en los Territorios Ocupados ocupó gran parte del debate durante las jornadas, exponiendo y analizando la terrible situación que viven los activistas a través del testimonio de dos represaliados, el de la joven estudiante Sultana y la del militante Brahim.
También se abordó el exilio del pueblo saharaui en el desierto argelino, con el taller y experiencia de los jóvenes brigadistas sevillanos a los campamentos de Tindouf, y la situación y organización de los residentes saharauis en España.
La delegación portuguesa expuso las semejanzas entre el proceso de descolonización de Timor Oriental y el del Sáhara Occidental, realizando un resumen de cómo la sociedad portuguesa se organizó para exigir la celebración del referéndum que permitiera al pueblo timorense tener un estado soberano y poner fin a la ocupación indonesia.
El acto cultural celebrado en el marco de este I Encuentro Internacional de Solidaridad con el Sáhara sirvió igualmente para seguir conociendo la realidad saharaui, con la proyección de los documentales “Hijos de las Nubes”, del director Carlos González, detenido por la grabación del testimonio de activistas y estudiantes saharauis en los Territorios Ocupados, y del estreno del último trabajo de Carlos Azpúrua realizado durante los actos de celebración del 35 aniversario del Frente Polisario.
El intenso trabajo del fin de semana se ha concretado en la puesta en marcha de diversas campañas y propuestas de acción con el objetivo de atacar la causa que originó la terrible situación que vive actualmente el pueblo saharaui, y que no es otra si no la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid de 1975 y un proceso de descolonización inconcluso.
1.
Campaña por el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (R.A.S.D.), llevada a entidades locales, municipales y autonómicas.
2.
Campaña de difusión de la situación de los presos políticos en los Territorios Ocupados, a través del envío masivo de postales a las embajadas de Marruecos y España.
3.
Promover la organización de los saharauis residentes en España.
4.
Fomentar entre Colegios de Abogados y organizaciones de juristas la creación y envío de Observadores de Derechos Humanos a los Territorios Ocupados, que velen por la legalidad de los juicios a los activistas y por su situación en las prisiones.
5.
Difusión del manifiesto del I Encuentro Internacional de Solidaridad con el Sáhara
DECLARACIÓN DEL ENCUENTRO INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD CON EL SAHARA
Sevilla, 3, 4 y 5 de Octubre de 2008
Desde hace más de treinta años, la causa saharaui clama por justicia.
A día de hoy, el régimen marroquí incumple sistemáticamente la legalidad internacional, representada por una más que abultada lista de Resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, ejercitando un desprecio olímpico sobre los principios, la doctrina y hasta los últimos fundamentos éticos del Derecho Internacional. La tiranía alauita ha quebrantado sistemáticamente los compromisos establecidos en el Plan de Paz para la libre determinación del Pueblo del Sahara Occidental, firmado por el mismo régimen marroquí, sin que ello tenga la más mínima repercusión práctica en el plano de las relaciones internacionales de la monarquía de Mohammed VI con el llamado “mundo occidental”. El Reino marroquí ha convertido el territorio de los saharauis en una inmensa prisión en toda la extensión controlada por su ejército. El ocupante practica todas las formas posibles de terrorismo de Estado contra los genuinos representantes políticos y sociales del pueblo saharaui; roba sus recursos y niega la cultura saharaui con total impunidad. Este es, hoy por hoy, el poder de los Derechos Humanos en la antigua colonia española.
El régimen de Mohammed VI continúa siendo siervo de EEUU y de Francia, cliente privilegiado de la UE y entusiasta socio de las transnacionales en el saqueo a su propio país; a cambio, ha sido erigido en “gendarme del Magreb”. El pueblo marroquí sufre bajo la bota de este régimen feudal, explotador e imperialista, que envía a los mejores hijos del pueblo al Sur, en tanques, a avasallar a los países vecinos, y al Norte, en pateras, a morir en el Estrecho de Gibraltar, mientras la Familia Real se enriquece con el expolio y la extorsión de las riquezas de la región. La libertad del pueblo saharaui no puede suponer otra cosa sino la caída de los tiranos comunes: el pueblo marroquí, con sus organizaciones democráticas al frente, también ya grita libertad.
Desde 1975 hasta 2008, treinta y tres años de infamia definen la política española respecto al pueblo del Sahara Occidental.
Desde la traición consumada por los Acuerdos de Madrid, hasta el silencio cómplice ante la brutal represión en los Territorios Ocupados y la paralización de la celebración del Referéndum reflejado en el Plan de Paz, pasando por la participación entusiasta en el expolio de los recursos saharauis, los sucesivos gobiernos españoles no sólo han abdicado de sus deberes como potencia administradora, sino que han actuado como cooperadores necesarios en el mantenimiento de la ocupación. No puede olvidarse, como muestra extraordinaria de hipocresía, el envío rutinario de ayuda humanitaria a los campamentos de Tindouf, mientras simultáneamente este mismo Gobierno vende material de guerra a la tiranía marroquí para sostener la ocupación militar y garantizar la represión contra el mismo pueblo saharaui.
No cabe alegar ignorancia o necesidad ante lo que es claro, evidente y ruin desde hace más de tres décadas: el Gobierno español siempre tuvo y sigue teniendo a su alcance los medios precisos para desempeñar el papel clave en la restitución completa de la soberanía saharaui sobre su territorio. Si no ejerce su inexcusable deber, debe ser considerado directamente responsable de los futuros desarrollos del conflicto en el Sahara Occidental, si este evolucionase hacia otros escenarios distintos de la resolución pacífica y negociada que desemboque en el ejercicio efectivo del derecho de autodeterminación. Al Gobierno español manchará, acusadora, la sangre derramada.
El pueblo saharaui ha demostrado sobradamente su voluntad de resistir, a no dejarse morir como pueblo, en medio de unos de los peores desiertos del mundo. Este es su tesoro como nación, la fuente moral para sostener los inauditos sacrificios del exilio y la represión por parte del criminal ocupante. Es algo que también conocen los patronos de la dictadura marroquí.
Debemos, por tanto, alertar especialmente de las criminales tentativas de chantaje ejercidas por la UE contra la RASD, a cuenta de la reducción de la ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados en territorio argelino. Denunciamos los intentos de las grandes potencias occidentales de comerciar con la dignidad de un pueblo (que no es más que otro intento de matarlo), procurando forzar componendas y nuevos “planes” que sólo sirvan para legitimar lo que nunca será legítimo sin el consentimiento libre, consciente y colectivo de todo el pueblo saharaui: la anexión del territorio saharaui por Marruecos. No debe tolerarse este intento de imponer una rendición que las armas del dictador Hassan II nunca obtuvieron, ni su hijo en el trono obtendrá jamás por sus propias fuerzas; y ni con la ayuda de todo el poder de las grandes potencias podrá acabar venciendo al heroico pueblo saharaui.
Por ello, expresamos como Conclusiones de este Encuentro los siguientes:
ACUERDOS
1.
Denunciamos la situación de los Derechos Humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental por el Reino de Marruecos, como muestra de la opresión ejercida contra el pueblo saharaui.
2.
Denunciamos la posición cómplice del gobierno español y de la Unión Europea, a nivel diplomático, en el mantenimiento de la ocupación, producto de la alianza de las grandes potencias con el régimen marroquí, así como los acuerdos económicos y comerciales realizados por España y la Unión Europea con el Reino de Marruecos, teniendo como objeto la explotación de los recursos soberanos del pueblo saharaui.
3.
Exigimos la implicación activa del Consejo de Seguridad de la ONU en el cumplimiento total del Plan de Paz, que desemboque en el referéndum de autodeterminación, cortando de raíz las campañas propagandísticas del Reino de Marruecos acerca de supuestos “Planes de Autonomía”.
4.
La solidaridad con el pueblo saharaui debe incluir, como parte esencial de su actividad, el apoyo activo a las dos grandes instituciones políticas de las que se han dotado democráticamente los saharauis: el Frente POLISARIO, como Movimiento de Liberación Nacional, y la República Árabe Saharaui Democrática, como Único Estado Soberano de los saharauis.
5.
Por ello, consideramos que la solidaridad con el pueblo saharaui debe ser tanto material como política. La “despolitización” de la solidaridad no debe ser la hoja de parra que encubra la complicidad de todos los gobiernos españoles con la ocupación marroquí.
6.
En consecuencia, exigimos el reconocimiento mundial de la RASD, especialmente por parte del Reino de España y del resto de Estados miembros de la Unión Europea, considerando esta justa reclamación como base de la movilización social en esta fase del conflicto.
La Historia no podrá ser blanqueada por los opresores y sus cómplices mientras siga latiendo la voluntad de lucha del pueblo saharaui y sus amigos. No habrá olvido, no habrá descanso por parte del movimiento de solidaridad, no cejaremos en nuestro empeño hasta el logro de la restitución completa de la soberanía nacional del pueblo saharaui, a través del ejercicio del derecho de autodeterminación, que incluya la libre opción de la plena recuperación de la autoridad de la RASD sobre todo su territorio; éste es el único momento en el que podrá considerarse verdaderamente culminado el proceso de descolonización.
Las personas y organizaciones participantes en este Encuentro Internacional de Solidaridad con el Sahara, reunidas en Sevilla, asumimos elevar, codo con codo, juntos con nuestros hermanos saharauis, el grito de lucha:
¡SAHARA VENCERÁ!
STATEMENT OF THE INTERNATIONAL CONFERENCE OF SOLIDARITY WITH SAHARA
SEVILLA, OCTOBER 3 – 5 2008
For more than 30 years, the Saharawi cause has claimed for justice.
Currently, the regime of Morocco do no accomplish the international legality, imposed by a quite big list of Resolutions from the General Assembly and Security Council of United Nations, exercising a clamorous disregard for all principles, doctrine and even the utmost ethical fundamentals of International Law. The Alawite tyranny has breached systematically the compromises established in the Peace Plan for the free determination of the Saharawi people, signed by the same regime of Morocco, without any practical consequence on the field of the international relations developed by the monarchy of Mohammed VI with the so called “Western World”. The Kingdom of Morocco has converted the territory of the Saharawi people to an immense prison, to all the extension controlled by the Moroccan army. The occupant has practiced all the possible ways of State terrorism against the genuine political and social representatives of the Saharawi people; steals their resources and denies the Saharawi culture with complete immunity. This is, today, the power of the Human Rights in the former Spanish colony.
Mohammed VI´s regime continues being the serf of USA and France, privileged customer of the EU and enthusiastic partner of the transnational enterprises for the sacking of its own country. As a reward, it is the “guardian of the Maghreb”. The Moroccan people suffers under the boot of this feudal, exploitator and imperialist regime, that sends the best sons of the people to the south, in tanks, to tyrannize the neighboring countries, and to the North, in small boats, to die during the crossing of the Strait of Gibraltar, while the Royal Family gets rich through plundering and extortion of regional riches. The freedom of the Saharawi people will provoke the fall of the common tyrants: the Moroccan people, with their democratic organizations on the first line, cry for freedom too.
From 1975 to 2008, thirty three years of infamy define the Spanish policy towards the Saharawi people.
From the betrayal consummated by the Madrid Accords, to the complicit silence about the brutal repression unleashed in the Occupied Territories, the stoppage of the Referendum contained in the Peace Plan, as well as the enthusiastic participation in the pillage of the Saharawi natural resources, the successive Spanish Governments not only have abdicated from their duties as administrative power, but also have acted as necessary cooperators for the support of the occupation. It cannot be forgotten that the consignment of humanitarian aid to Tindouf, while simultaneously the same Government sells combat equipment to the Moroccan tyranny to support the military occupation and guarantee the repression against the same Saharawi people, is an extraordinary sign of hypocrisy.
It can´t be alleged the existence of ignorance or necessity about something that is quite clear, evident and mean since more than three decades: the Spanish government has always had at hand the precise instruments to develop the key position for the complete restitution of the Saharawi sovereignty on its territory. If it doesn´t practice its unavoidable duties, it will be considered directly as responsible for the futures scenarios that the conflict in Western Sahara could undertake, following the path of a situation different from a peaceful and negotiated resolution that ends in the effective exercise of the right of self determination. The Spanish government would be stained with the shedded blood, as an accusative sign.
The Saharawi people has showed its will of resistance, its will of not allowing itself to die as a people, living inside one of the worst deserts in the world. This is its national treasure, the moral spring to keep up the outrageous sacrifices derived from exile, and the repression against the criminal occupant. This is something that the bosses of the Moroccan dictatorship know as well.
So, we have to alert especially to the criminal attempts of blackmail exerted by the EU against the SADR, about the reduction of the humanitarian aid sent to the refugee camps in Algerian territory. We denounce the attempt of the western great powers of trading in the dignity of a people (that is nothing more than an attempt to kill it), trying to force new shady deals and “plans” which only serve to legitimize something that will never be legitimate without a free, conscious and collective consent of the whole of the Saharawi people: the annexation of the Saharawi territory by Morocco. It shouldn´t be tolerated this attempt of imposing a surrender that neither the weapons of the dictator Hassan II obtained ever, nor his son on the throne will ever get by his own forces. And, even with the aid of the full forces of the great powers, he will never defeat the heroic Saharawi people.
Therefore, we express as Conclusions of this Conference the following:
AGREEMENTS
1. We denounce the situation of the Human Rights inside the Occupied Territories of Western Sahara by the Kingdom of Morocco, as example of the oppression exerted against the Saharawi people.
2. We denounce the accessory position of the Spanish government and the European Union, at diplomatic level, about the continuation on the occupation, as a product of the Alliance of the great powers with the Moroccan regime, as well as the economic and commercial agreements signed between Spain and the European Union on one side, and the Kingdom of Morocco on the other, whose objectives are the exploitation of the sovereign Saharawi natural resources.
3. We demand the active implication of the Security Council of the United Nations to achieve the total accomplishment of the Peace Paz, leading to the self determination referendum, cutting out the propagandist campaigns developed by the Kingdom of Morocco about the so called “Autonomy Plans”.
4. The solidarity movement with the Saharawi people should include, as an essential part of its activity, the active support of the two main political institutions that the Saharawi people has democratically created: the POLISARIO Front, as National Liberation Movement, and the Saharawi Arab Democratic Republic, as sole sovereign State for all Saharawi.
5. Therefore, we consider that the solidarity with the Saharawi people should cover both the material and the political aspects. The “depolitization” of the solidarity shouldn´t be the alibi that covers the complicity of all Spanish governments about the Moroccan occupation.
6. Consequently, we demand the worldwide recognition of the SADR, especially by the Kingdom of Spain and the rest of member States of the European Union, considering this fair demand as the base for social mobilization in this phase of the conflict.
History cannot be whitewashed by the oppressors and their accessories, as long as the fighting will of the Saharawi people and its friends still exists. There will be no oblivion, there will be no rest for the solidarity movement, there will be no hesitation in our efforts, until the day it will be seen the complete restitution of the national sovereignty to the Saharawi people, through the exercise of the right for self determination by the Saharawi people which includes the free option for complete restitution of SADR´s authority over the whole territory. This will be the only moment in which it will be considered the process of decolonization as complete.
The people and organizations that participate in this International Conference of Solidarity with Sahara, gathered together in Sevilla, accord to shout, side by side with our Saharawi brothers, the fighting call:
¡SAHARA WILL BE VICTORIUS!
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